Estimado y muy honorable señor Ratoncito Pérez.
Leída atentamente su carta en este mismo diario el mes pasado, y dadas las acusaciones que sobre nosotros, los adultos de más de 30 años, han recaído, le queremos hacer llegar este mensaje, alto y claro:
Lea atentamente señor Pérez, que el que escribe no le miente, si a partir de ahora gira su cabeza al caer nuestro diente, y por ello no se arrepiente, sea consciente, de que tal acto consciente y contundente, nos es incongruente, también indiferente; no nos tache de irreverentes, pues fue usted el invidente que cargó con nuestro diente para su cliente, el ratón Vicente, el cual se arrepiente, de no poder mostrarse sonriente, debido a su trabajo permanente. Todo este asunto es hiriente, por su culpa nuestra popularidad es descendente, la próxima vez pague a una vidente, y no confundirá adulto con adolescente. Su acusación es potente, pero en nosotros no encontrará oyente, ni en este continente en oriente ni occidente, sea inteligente y no prepotente, quizás indulgente e indolente, le pedimos con palabras elocuentes, como este exponente, retire la denuncia, pues somos inocentes.
Sólo buscábamos un agente, que supiera qué hacer con nuestro diente, quizás algo coherente, y no un acto contraproducente, y ya lo hemos encontrado en Isomriures y su gente, que nos agasajan de manera conveniente y no le hacen ascos a nuestros dientes.
Atentamente,
Los adultos de más de 30 años.
Ratoncito Pérez
(Este artículo publicitario (el segundo de varios) apareció la segunda semana del mes de Enero de 2011 en el diarioL´Expressió de Cullera. Cliente: Isomriures Agencia:Disenia Copywritter: Diego Seara)